Motivación hacia el éxito

¿Qué conjunto de factores internos o externos determinan, en parte, las acciones de una persona?

Esta frase, formulada como pregunta, no es otra cosa que la definición que hace la RAE de la “motivación”.

Si lo trasladamos a su forma verbal, “Motivar”, se incluyen definiciones tales como:

  • Dar o explicar la razón o motivo que se ha tenido para hacer algo.
  • Influir en el ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo.
  • Estimular a alguien o despertar su interés.

Mucho se habla, escribe, investiga y divulga sobre la motivación. Pero ¿por qué es tan importante?. Su protagonismo sólo se concibe en tanto y cuanto se asocie al éxito… Pero éxito, ¿en qué?

Pues mire usted, en lo que se proponga.

Por lo tanto, lo importante será desgranar la relación existente entre motivación y éxito. Todo apunta a que el éxito no es posible sin motivación, sin embargo es una relación bidireccional, es decir, estar motivado dirige al éxito, y el éxito,a su vez, es una fuente de motivación.

De ser una ecuación tan simple, triunfar en nuestros propósitos sería pan comido. Sin embargo hay personas que, pese a poseer altas dosis de motivación, no acaban de alcanzar sus metas. También se dan, de manera excepcional, casos de gente que a priori no desprenden ese aura en la que todos pensamos al hablar de motivación y, sin embargo, alcanzan sus metas.

Podríamos forrar varios campos de fútbol con manuales que nos proporcionan consejos para motivarnos y que nos vaticinan la consecución de ese ansiado éxito, atribuyendo, casi en exclusividad, el mérito a esta asociación.

No seamos ingenuos, en serio… ¿Alguien cree que es tan sencillo?

Desmontando los 3 mitos más extendidos.

  1. Positividad

    Sin duda puede ayudar, pero hay que tener tolerancia a la frustración, dado que no siempre las cosas salen según lo previsto.

    Añadir realismo y expectativas alcanzables pueden prepararnos para predecir y afrontar posibles contratiempos.

  2. Actitud

    Es indiscutible que una actitud orientada al logro de metas nos aporta altas dosis de energía, pero todo suma: decisiones acertadas, capacidad de adaptación, constancia, aprendizaje constante…

  3. Visualización

    Es importante tener la capacidad de sentir aquellas emociones que nos proporcionará alcanzar el éxito anhelado, pero ¿y el proceso?

    Es probable que nos encontremos ante dificultades, obstáculos e incluso la oposición de gente que nos importa, es básico visualizar el camino.

Como hemos citado atiborrarse a leer manuales y libros de autoayuda es accesible a todos los públicos, lo que por otra parte desacredita su supuesta eficacia, dada la individualidad del ser humano.

Por ello, y pese a lo tentador de sugerir algunas instrucciones que nos acerquen a alcanzar esa motivación exacta personal e intransferible que nos lleve al éxito, veamos todo lo contrario.

En el siguiente artículo, continuaremos con el tema repasando algunas de las conductas y actitudes más cotidianas pero imprescindibles de personas que gozan de éxito

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